Llamado de alerta al gobierno regional

Hospital de Los Teques a la buena de Dios

**Denuncian que hasta los médicos son golpeados por los antisociales. El personal de vigilancia está desarmado

**Temen que las condiciones de insalubridad del lugar generen una epidemia en la población

María Concetta Cacciatore O.

Siendo el centro asistencial de mayor envergadura en la capital mirandina, al Victorino Santaella le falta mucho para prestar un servicio de calidad con el que los pacientes se sientan completamente satisfechos; allí acude diariamente gran parte de la población de la región, sin embargo, dada la ligereza de las autoridades regionales para con el mantenimiento de las instalaciones y la entrega de medicamentos, más de uno termina muriéndose de mengua.

Emergencia de adultos

El personal de la sala con mayor afluencia de pacientes solo cuenta con solución fisiológica, allí las camas y las sillas del área de nebulización permanecen ocupadas las 24 horas, el electrocardiografo espera por un sustituto que desde enero prometieron autoridades de Corposalud, y los baños están repletos de cartones en el suelo para evitar que el agua estancada en los inodoros cause mayores inconvenientes.

Observación de Hombres y Mujeres

En estas dos salas no existe control sobre la visita y dada la cantidad de pacientes con distintas enfermedades que allí conviven, todo el que entra regresa a los pocos días con un infección.

En el lugar las enfermedades contagiosas están a la orden del día, y los enfermos hasta se han visto en la obligación de compartir sus implementos. Allí no existe ningún tipo de control sanitario.

Por otra parte, en una de las camas del área de hombres reposa desde hace tres meses Antonio Perdomo, un hombre de 75 años de edad que no tiene familiares y al que las autoridades se han negado a ayudar. Él es ciego, tiene complicaciones respiratorias y sufre de necrosis en el quinto dedo del pie derecho.

Terapia Intensiva

Solo existen dos camas en esta sala, y cuando la cosa se pone fea el personal médico prácticamente se ve obligado a sortearlas.

Sala de Tratamiento

Al sitio son remitidos pacientes que ameritan atención de emergencia y del tipo ambulatorio, pero allí tampoco existe distingo de enfermedades, todos conviven con las afecciones de otros y libre dios que alguien necesite utilizar el electrocardiografo, porque ese también está dañado.

Traumatología

El equipo encargado del área debe trabajar con las uñas, allí no hay gasas ni guata, artículos esenciales para la cura de heridas y colocación de yesos o férulas.

Pediatría

En pediatría el mayor inconveniente es que un solo médico debe atender hasta cien niños diariamente, el personal no se da a basto y el número de pacientes aumenta con el pasar de los días. Sin embargo al área de Crioterapia le hace falta un cariñito, allí los niños con fiebres muy altas son tratados con baños de agua tibia pero las llaves del agua brillan por su ausencia.

Dormitorios

En el HVS ni a los médicos se les ofrecen espacios adecuados, gran parte de los dormitorios de la planta baja se encuentran desvalijados, y los que medio funcionan tienen poca ventilación y en las paredes exhiben huecos que dan directamente a la morgue.

La habitación destinada al médico especialista sólo cuenta con un colchón en pésimas condiciones y una silla de plástico. La sala de estar, por su parte, sólo ofrece algunas sillas, poca luz y una nevera maloliente.

El área de los lockers parece el depósito de una cárcel y no el sitio donde resguardan sus pertenencias profesionales de la salud.

Baños

En todo el hospital no existe un baño que funcione correctamente, todos tienen cartones o papel periódico en el suelo, los inodoros no descargan agua, las puertas no tienen cerraduras y en los lavamanos sucio es lo que se ve.

Algunas de las áreas suelen estar plagadas del mal olor que expelen los sanitarios y tanto pacientes como visitantes circulan por ellas cubriéndose la nariz con las manos para no vomitar.

A los médicos no les pagan y el comité de salud exige

En el Victorino casi todos los galenos trabajan porque realmente aman su profesión, pues cuando ingresaron al hospital les ofrecieron, por guardias de 32 horas, un sueldo de dos millones 500 mil bolívares, cesta-tíckets y bonos especiales, sin embargo ahora las remuneraciones oscilan entre 570 mil y un millón 600 mil bolívares.

En horas de la tarde del jueves, María Sánchez, representante el comité de salud presenció como uno de los galenos de guardia le negó la atención a un paciente con amigdalitis por considerar que no era una emergencia. El hombre fue referido a un ambulatorio pero a la dama del comité no le pareció apropiada la decisión y a los cuatro vientos gritó que “el hospital es del pueblo y los médicos tienen que atender a todos por igual”, pero a juicio del médico en cuestión, Mauro de Segnori, “el protocolo del hospital reza que debemos actuar únicamente sobre procedimientos agudos, para el resto de las dolencias existen 28 ambulatorios en la entidad”.

En medio del alboroto que creó el inconveniente, algunos pacientes insistieron en que los médicos del lugar dan lo mejor de sí, pero muchas veces la situación escapa de sus manos porque no cuentan con los insumos necesarios. En el HVS pacientes, familiares, médicos, enfermeras y personal de limpieza exigen un pronunciamiento de la directiva del centro asistencial, y mejoras inmediatas al gobierno regional. /MCC/

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