Intolerancia
Es triste cada vez que nos vemos en la necesidad de reseñar nuevos episodios de violencia en el país a causa de la intolerancia que se ha sembrado entre los venezolanos a través del discurso político de quienes gobiernan la nación. Es triste cuando vemos las consecuencias de años de confrontación frontal que han tornado las calles de la nación en un auténtico ring de boxeo en el que, quien pega primero pega dos veces.
Hubo una situación irregular en el Hospital de Lídice cuando un equipo de Globovisión se disponía a ingresar al centro hospitalario invitados por un grupo de médicos para cubrir una asamblea en la cuál se discutiría el déficit salarial de los trabajadores del centro, el problema vino cuando un representante de la seguridad trató de impedir el paso de los reporteros.
El representante de seguridad esgrimía la excusa de que no contaban con la autorización de la Secretaria de Salud de la Alcaldía Metropolitana, pero los médicos y pacientes pidieron el ingreso porque en Venezuela existe “libertad de expresión”. Posteriormente un presunto funcionario de la PM (que no se encontraba uniformado) sacó un arma en plena emergencia pediátrica del hospital.
Protegidos por los médicos y los cánticos de “libertad” por parte de los presentes en el hospital, los reporteros pudieron subir al piso cinco donde se llevó a cabo la asamblea.
Posteriormente me entero de que también hubo una situación violenta en Maracaibo, donde un grupo de personas atacó la sede del periódico Panorama ocasionando importantes destrozos en sus accesos principales. Atacaron con piedras, botellas y objetos contundentes durante una media hora el edificio donde se encuentra el diario y según el comunicado de prensa de Panorama se debe a que han “venido reseñando con responsabilidad y ética las noticias vinculadas con la muerte, el pasado 8 de agosto, del funcionario de la DIM Claudio Macías, hecho que ha generado la imputación del jefe de seguridad de la Gobernación del estado Zulia, José Sánchez “Mazuco””.
La verdad los episodios de violencia en el país se hacen cada vez más frecuentes, lo lamentable de esto es que podrían llegar a hacerse tan comunes que dejemos de prestarles la importancia que merecen.
La violencia es el arma de los que no tienen razón, y esto va con ambos bandos, no importa desde que grupo se registren hechos de violencia, lo importante es que debemos señalarlos y censurarlos.
Lamentablemente, el Gobierno abrió las puertas a la confrontación directa y los radicales de cada grupo han sabido entender a la perfección el mensaje y nos ofrecen nuevos episodios de violencia en cada ocasión que se puede. Reconozco que con el Gobierno no existe la posibilidad de entablar un diálogo, pero también considero que existen maneras pacíficas de levantar la voz y no hablo de bailoterapias y pendejadas por el estilo que no nos llevan a ninguna parte, hablo de ejercer nuestros derechos ciudadanos de protesta sin la necesidad de armarse de piedras y palos para atacar al contrario.
Los venezolanos debemos entender que nuestros derechos acaban justo donde comienzan los derechos del otro, y eso debe comenzar justamente por la dirigencia política del país, el foco de esto es justo el discurso divisor que emana el Presidente de la República, mucho me temo que sea una situación irreversible.
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19 de Septiembre de 2007 at 17:32
Esto no es nuevo todos estos años de mal gobierno hemos sido agredidos verbalmente como físicamente y lo peor del caso es que los violentos somos nosotros….
Según los chavistas esto es democracia y de la buena que tal, ahora el pueblo si tiene el poder como dicen ellos, vaya el poder del amedrantamiento, de los insultos de las agresiones y pare de contar contra sus propios hermanos, esa es la gran enseñanza de este mal gobierno, nos enseñó a odiar y maltratar todo lo que no esté de acuerdo con sus idiologías baratas, qué vemos en las cadenas y en los famosos aló presidente la defensa del famoso gobierno socialista bolivariano, corrupto hasta los tuétanos y que tan solo vela por el mismo, no se dan cuenta que el único que tiene el poder es el inquilino de Miraflores que come y se viste bien, gracias a la renta petrolera de todos los venezolanos, pero seguiremos viendo esta pelicula repetirse día tras día ya que no entienden que les están robando su propio país….