William EcheverríaDurante la entrega del Premio Metropolitano de Periodismo Aníbal Nazoa de este año William Echeverría dió una clase magistral al país, enseñando como se dice que no cuando no se está de acuerdo con algo, sin que con ello se busque la confrontación y mucho menos se parezca débil.
Echeverría rechazó su premio y pidió que el dinero fuera entregado al Centro Marista de Atención Integral de Salud que funciona en Petare. Obviamente su reacción provocó reacciones de rechazo visible e inmediato de periodistas como Vanesa Davies, Helena Salcedo, presidenta de RNV y de la vicepresidenta de la AN, Desireé Santos Amaral quien al micrófono pidió no hacer caso de “malcriadeces”. Ese es el nuevo nombre a decir lo que se piensa, ahora le llaman malcriadez.

Lo mejor de la intervención de Echeverría es ver el cambio de actitud de los chavistas, comienzan con aplausos cuando piensan que el discurso es para promover el desgastado discurso chavista y pierden el control cuando entienden que el discurso va en contra de lo que pasan día a día los periodistas venezolanos.
Una actitud valiente de parte de este periodista, un hombre que le ha hecho honor a su profesión, poniendo por encima los valores y las directrices que todo comunicador social debe anteponer a lo demás para llevar la profesión con honor. ¿Malcriadez? yo lo llamo valentía, porque hay que ser valiente para dar la cara y decir lo que se piensa, sobretodo si es contrario a lo que quiere escuchar la audiencia.
Claro, para Desireé Santos Amaral la cosa es diferente ya que afirmó que Echeverría no es un periodista tan independiente, pues según la diputada sigue el lineamiento de Globovisión. Además criticó lo que consideró una actitud de “malcriadez y atropello”, que se contradice con el discurso ofrecido por el periodista sobre la reconciliación nacional.
Santos Amaral advirtió que al periodista “lo han chantajeado”, al criticarle su manejo de la información equilibrada.
Para mi es una demostración de valentía, y no vi ningún atropello o insulto para con quienes incluso vociferaban al fondo, por el contrario mantuvo su discurso hasta el final y se atrevió a decir lo que ellos no esperaban escuchar. Morir de pie antes que morir de rodillas, Echeverría demostró que aun quedan personas que creen en esa frase y la hacen respetar con ideas y palabras.
Dejo que sean ustedes quienes juzguen la actitud del periodista.

El discurso de Echeverría

La salida de Echeverría

La opinión de Desiré Santos Amaral

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